Intimidad y romanticismo

Hoy traemos una boda sencilla pero preciosa, cómoda y familiar, sin corsés ni protocolos.. Una boda maravillosa, llena de detalles que define a la perfección a nuestra pareja protagonista: Bea y Diego.

L.L.: ¿Cómo os conocisteis?

Bea: Nos conocemos de toda la vida, porque es amigo de mi hermano mayor, un clásico… Después de muchos años juntos nos fuimos a vivir juntos. Yo quería casarme, y a él le estresaba la mera organización, ¡pero un día accedió!

  L.L.: ¡Ja, ja, ja! Como bien dices es muy habitual, muchos novios creen que las bodas sólo traen discusiones durante los preparativos, con la novia, la familia, etc. y luego los nervios del Día. Lo que no saben es que también se disfruta muchísimo, que es maravilloso celebrar el amor junto a los que queráis que participen.

Bea: Y así lo hicimos. Nosotros nos casamos en Hoyo de Manzanares (en el Registro Civil), en una ceremonia íntima con nuestros padres, hermanos y abuelas. Pero luego lo celebramos en una casa preciosa, también de Hoyo de Manzanares, con más amigos que queríamos hacer partícipes de este importante paso.

L.L.: La casa es muy bonita, además al no ser un lugar habitual de bodas, se plasmaba la intimidad que buscabais.

 Bea: Sí, tiene un jardín enorme y unas vistas preciosas, algo importante, porque queríamos que fuese una boda de mañana y encima el día nos acompañó, aún hacía buen tiempo pero nada calor.

L.L.: El día de vuestra boda estabas deslumbrante, ¿qué fue lo que te enamoró de tu vestido en el momento de elegirlo?

Bea: Sobre todo quería ir cómoda y no volverme loca con el vestido. Antes de saber que me iba a casar, una amiga me enseño los vestidos de Laure de Sagazan y me dijo: “este estilo va muchísimo contigo, si te casaras…” Y la verdad es que me encantaron, ¡todos! Así que en cuanto tuve fecha, llamé a Flor de Asoka, que es el único sitio en España donde se pueden comprar y fui a verlos.

L.L.: En La Luciérnaga ya hemos hablado de las novias camiseras, es una tendencia que nos derrite..

Bea: A mí me enamoraron las caídas de las telas, el diseño tan romántico y la sencillez. Iban mucho conmigo y con la boda que queríamos hacer. No me había planteado llevar dos piezas hasta que descubrí la falda, ese encaje que me encantó. El cuerpo era muy sencillo, pero me quedaba muy bien y sobre todo, algo que para mí era fundamental, estaba comodísima.

 L.L.: ¿Y tuviste que hacer algún cambio, algún retoque?

Bea: Pues poca cosa, surgió hablando con Tita, que es la dueña de Flor de Asoka y encantadora, el añadirle una “manguita” para darle al cuerpo algo más de gracia. Y entre los retales de otros vestidos, descubrimos un encaje precioso.

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L.L.: ¿Te costó mucho decidir el resto del look, maquillaje, peluquería, etc.?

Bea: No, tenía claro que quería llevar el pelo suelto, muy natural. Quería ser yo de arriba a abajo y de principio a fin, no quería verme disfrazada ni que mis amigos o mi propio marido no me reconociera. Fui a la peluquería a la que voy siempre (Llongueras Majadahonda) y ahí me peinaron y me maquillaron súper natural. Hasta pedí que no me pusieran ni base y el resultado me encantó. Ya me habían maquillado otras veces y sabía que ir allí era un acierto.

L.L.: Estabas muy guapa, todavía bronceada del verano.. Y el tocado, era súper favorecedor, ¿de quién fue la idea?

Bea: Las coronas de flores siempre me han encantado, ¿y qué mejor oportunidad para lucir una? El día que hice la primera prueba del vestido, Tita tenía algunos tocados y me probó una corona preciosa. ¡Me convenció definitivamente! Así que fui a Mimoki,  a contar mi idea de corona, y lo captaron perfectamente. Lo quise en tonos rosas y malvas, porque me encantan, y dicho y hecho.

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 L.L.: Igual que el ramo, ¿verdad? En la misma línea que el tocado..

Bea: ¡Sí! Yo quería que fuese como si vas al campo y arrancas unas flores. Y así  me lo hicieron, perfecto, el ramo más bonito que nunca he visto. Era tan bonito y me daba tanta pena no quedarme con uno igual, que cuando volví del viaje de novios mi suegra me había encargado una réplica que ahora preside mi salón.

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 L.L.: Menuda sorpresa te dio tu suegra. ¿Tenías claro dónde hacértelo y a quién entregárselo?

 Bea: Pues no mucho, así que fui a mi floristería habitual, que está debajo de casa. Voy cuando tengo que hacer un regalo o cuando me apetece regalarme flores y así poner mi casa un poco más mona (Floristería Aromas, en Majadahonda) y le dije: “¿Tú me harías el ramo de mi boda?” Y como me conocen, enseguida encontramos lo que quería. Y se lo regalé a mi amiga Belén, porque así me salió del alma.

L.L.: Volviendo a la celebración, ¿por qué elegiste Villa La Mira?

Bea: Pues porque era perfecto para lo que queríamos, celebrar una boda con nuestros amigos más cercanos y nuestras familias, que cada detalle dijera mucho de nosotros, en cuanto lo vimos lo supimos. Nos enamoró el jardín: enorme, precioso y muy cuidado. Y había un cenador ideal para bailar.

L.L.: Nos ha encantado el catering, Medems, con presentaciones muy originales.

Bea: Queríamos hacer toda la boda tipo cóctel, con algunos puestos de comida. Habíamos estado en una boda así y nos había encantado la idea y también el catering, que era el mismo. Estudiamos otras propuestas, pero la calidad de Médems, las facilidades, la simpatía de Jorge, sus ganas y su ayuda ¡nos hizo decidirnos al 100%! Recuerdo el día de la prueba, ¡era imposible que estuviera todo tan rico! Y en la boda igual, millones de canapés, aperitivos, etc., todas las cositas del cóctel estaban todas buenísimas y eran muy originales. Además pusimos dos puestos, uno era de foie, donde había 4 preparaciones (mi favorita con algodón de azúcar… Ummmmm..), y el otro era de arroces. A Diego y a mí nos encantan los arroces, nos pasamos el día haciendo paellas con amigos, y nos hemos hecho unos expertos, ¡así que no podía faltar! Había arroz con bogavante, risotto de setas… todo buenísimo.

L.L.: Verdaderamente el formato cóctel es una apuesta muy divertida, consigues que todos los invitados se relacionen entre sí.

Bea: Fue muy divertido y muy dinámico, los invitados se levantaban, iban a por una cazuelita, a por otra, charlaban con unos y otros… Fue un gran acierto y nos felicitó todo el mundo por la calidad de la comida. 

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L.L.:  Y los centros de mesa, los frasquitos, las cestas, las guirnaldas, el candy bar, el biombo con foto vuestras en blanco y negro.. ¿quién se encargó de todo esto?

Bea: ¡Yo misma! Fui comprando cositas en muchos sitios, durante muchos meses, los banderines blancos y los farolillos de papel, los cestos, las pizarras…y fui guardando todos los botes de cristal de conservas, con ayuda de mi amiga Susana que un día me trajo una bolsa hasta arriba! El último mes me pasé varias tardes con mi madre pegando encajes y rafia en tarros de cristal, buena forma de consumir los nervios. Cuando llevé todos los tarros al catering para que lo llevaran a la casa y pusieran las flores se morían de la risa. 

L.L.: ¡Ja, ja, ja! Osea que fue todo muy DIY, ¡menudo trabajo!

Bea: Sí, en realidad el catering se encargó de todas las flores y llevaron dos bañeras preciosas, con un montón de cestos llenos de flores. Quedó precioso el jardín, justo como quería, lleno de flores silvestres y mucha paniculata.

 L.L.: ¿Tuviste algún regalo especial para los invitados?

Bea: Sí, al ser todo césped y por la experiencia de otras bodas, sabía que es muy incómodo andar con tacón, así que compré protectores para regalar a las invitadas. También puse un cesto lleno de pañuelos de seda de lo más colorido, traídos desde India, gracias a mi amiga Clara que cumplió a la perfección con el encargo y tuvo que cargar con ellos durante todo su viaje. Tuvieron tanto éxito que me quedé sin ninguno.

L.L.: ¡Qué bonito recuerdo! Y cuéntanos cómo disfrutaste de la fiesta, que es un momento que todos los novios recuerdan, ya han pasado los nervios, los lloros y toca pasárselo bien.

Bea: Fue genial. Para Diego y para mí la música  ha sido muy importante en nuestras vidas, así que lo tenía que ser también en nuestra boda. Hay canciones que las oyes y pueden que no te animen a bailar pero si hay 60 personas cantándolas a la vez…

 L.L.: Entonces, ¿os encargasteis vosotros de la música o llevasteis un pincha..?

Bea: Es una historia curiosa, resulta que un día estaba en La Cocina (Madrid) y subió a pinchar un chico que yo no conocía de nada. Se llamaba Ignacio y puso 3 temas seguidos que me encantan, entre ellos Hotel Los Ángeles de Quique González, y pensé: esto es lo que yo quiero para mi boda. Cuando acabó le abordé y le pregunté si pincharía en una boda. Él me dijo que sólo había pinchado en la boda de unos amigos íntimo y que no se dedicaba a esto, y le dije: “perfecto, eres lo que buscaba”. Y la música fue simplemente perfecta. No paramos de bailar ni de cantar esas canciones especiales que tenemos con nuestros amigos y entre nosotros, que no podían faltar porque son auténticos himnos. 

 

L.L.: Gracias por todo, ha sido un placer conocerte y que nos contaras tantos detalles de vuestro día. Os deseamos lo mejor en esta etapa que habéis comenzado.

 Bea: ¡A vosotras! Qué pena conoceros después, me hubiese ahorrado algún que otro quebradero de cabeza.. ¡Cuento con La Luciérnaga para otras celebraciones, ¿eh?!

  L.L.: ¡¡Por supuesto!! Nos encanta celebrar..

 

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Un comentario en “Intimidad y romanticismo

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